Laberinto de Beethoven
Ficha de música con un laberinto. El joven Ludwig ha perdido su cuaderno de conversaciones, como sufre de sordera lo utiliza para comunicarse.
· 12 min de lectura
La historia de Beethoven comenzó en una ciudad de Alemania llamada Bonn, donde nació en el año 1770.
La fecha exacta de su nacimiento es una incógnita, aunque podemos deducir que fue el 16 de Diciembre gracias a su carta de bautismo, un día después.
El nombre completo de este extraordinario compositor es Ludwig van Beethoven.
Su padre se llamaba Johann, era músico y tenor de la Corte. Su madre, María Magdalena, era la hija del cocinero jefe de la Corte del Arzobispo de Trier.

Uno de los datos más llamativos sobre la vida y obras de Beethoven es su sordera. Se dice que al principio, con tan solo 26 años, empezó a oír zumbidos en sus oídos, como si tuviera dentro un mosquito. El dolor se hizo más insoportable cuando oía sonidos fuertes y fue empeorando durante 15 largos años hasta quedarse prácticamente sordo. Esto no le impidió seguir componiendo obras asombrosas.
Son muchas sus creaciones, pero si quieres conocerlo puedes empezar por sus composiciones más conocidas:
Ludwig Van Beethoven fue una persona especial en todos los sentidos, pero como cualquier ser humano tenía sus manías y debilidades, aquí os dejamos un puñadito de ellas.
Su carácter tormentoso hizo que se peleara en varias ocasiones, aunque también es verdad que hacía las paces rápidamente, además se le pasaba por alto por sus dotes como músico.
Era gruñón, borde, y hasta extravagante, solía ir desaliñado y era bastante desordenado. Posiblemente su sordera fuera el desencadenante de tanto mal humor y desorden.

Era un amante del café, se le solía ver por los cafés vieneses leyendo el periódico. Le gustaba el café con 60 granos de café, ni más, ni menos.
También disfrutaba caminando por la ciudad ataviado con sombrero y bastón. Siempre iba acompañado de un papel y una pluma para anotar cualquier melodía que pasara por su cabeza.
Se le conocen algunos romances, la mayoría con damas de la nobleza, pero nunca pudo casarse a pesar de que él deseaba tener una esposa y familia.
Existen varias teorías: la más extendida dice que fue su alumna Therese Malfatti; otras, la cantante Elisabeth Röckel o Elise Barensfeld. No lo podemos saber con certeza al no tener el original de su obra.
Para comunicarse con los demás, Beethoven siempre llevaba sus 'libros de conversación'. De este modo, podían escribirle lo que quisieran y él podía contestar. Tras su muerte, gracias a estos libros, conocemos casi todo sobre su vida y su forma de pensar. Se conservan unos 140 libros llenos de conversaciones.

Un mechón de su cabello se vendió por la friolera de $45.000 dólares en la casa de subastas Sotheby’s.
Beethoven admiraba y quería mucho a su abuelo, siempre llevaba consigo una pintura suya. También se llamaba Ludwig y fue un músico respetado de la corte. Murió de un ictus cuando el pequeño Ludwig van Beethoven tenía tan solo 3 años.
Aquí tenéis todas las fichas y recursos musicales relacionados con Beethoven:
Ficha de música con un laberinto. El joven Ludwig ha perdido su cuaderno de conversaciones, como sufre de sordera lo utiliza para comunicarse.
Partitura para niños de Primaria de esta obra símbolo de Fraternidad Universal y parte de la Novena Sinfonía de Beethoven. Partitura para Boomwhackers.
Si quieres conocerlo mejor, te animamos a seguir leyendo…
Beethoven nació en el seno de una familia de origen flamenco, y a pesar de tener grandes cualidades para la música no era un niño prodigio.
Sin mucho éxito, su padre intentó hacer del pequeño Ludwig un segundo Mozart, por aquel entonces se oía hablar mucho de un jovencito que tocaba el piano y el violín desde los 5 años.

El padre de Beethoven era músico de profesión y se dedicó en cuerpo y alma a enseñarle a tocar el piano, el órgano y el clarinete. Llegó a obsesionarse con la educación musical de su hijo, por lo que el pequeño Ludwig no pasó una infancia muy feliz. Tampoco ayudaban las risas de sus compañeros debido a las malas notas en el colegio. Al menos su madre lo trató con mucho cariño toda su niñez.
Cuando tenía solo 7 añitos ya hizo su primera actuación en público, tuvo lugar en la ciudad de Colonia.
En 1779 tuvo la suerte de contactar con el que sería su maestro, el organista Christian Gottlob Neefe. Gracias a él descubrió en profundidad a Johann Sebastian Bach, ídolo de Beethoven durante toda su carrera.
Poco a poco fue descubriendo que la música era lo suyo, era un gran improvisador, podía inventar melodías sobre la marcha. Con 10 años, el pequeño Beethoven decide dejar la escuela para dedicarse por completo a la música. Gracias a sus dotes y con ayuda de su maestro, publicó su primera obra musical con tan solo 11 años («9 variaciones para piano» WoO.63).
Con tan solo 14 años Beethoven comienza a trabajar de ayudante para su maestro Neefe. Gracias a ello se prepara para sucederle como organista y trabajar como músico en la corte. Fue miembro de la orquesta de la corte de Bonn desde 1783.
Con este dinero, el joven Ludwig y sus dos hermanos menores pueden decir adiós a su padre Johann, un ser bastante oscuro y con problemas de alcoholismo.

Maximilian Franz, Elector de Colonia, lo contrató como músico en la corte. En 1787 lo envía a Viena, se cree que para estudiar con Mozart (no se sabe si llegaron a conocerse); solo tenía 16 años. Sin embargo, la enfermedad y posterior muerte de su madre le obligaron a regresar a su ciudad natal pocas semanas después de su llegada. Este hecho le causó una gran tristeza al joven Beethoven por la fuerte relación que tenía con ella.
Con 21 años, el joven Ludwig se mudó a Viena, allí conoció a otro de los grandes compositores de la época, Haydn, el cual fue su maestro durante una temporada. Su relación con Haydn, considerado como el padre de la sinfonía, no duró mucho tiempo, no hicieron “buenas migas” pero se respetaban mutuamente.
Otro compositor de la época, Antonio Salieri, también fue maestro del joven Ludwig, del cual aprendió el arte de la composición italiana.
En un par de años se convirtió en el referente musical en Viena, su destreza al piano era increíble y además era famoso por sus improvisaciones. En esta ciudad fue donde compuso gran parte de sus obras, entre ellas su conocidísima Sinfonía nº 5. En 1795 se dio a conocer definitivamente como compositor y pianista en un exitoso concierto.
Beethoven no trabajaba para ningún “patrón”, al igual que Mozart fue uno de los pocos compositores independientes. Negociaba los precios de sus obras, impartía clases a los mecenas de la época y con frecuencia ofrecía conciertos de gran éxito.
Para que os hagáis a la idea de la independencia que logró, os citamos una conocida frase que Beethoven dijo al Príncipe Lichnowsky cuando se cansó de sus peticiones:
«Usted es príncipe por azar, por nacimiento; en cuanto a mí, yo soy por mí mismo. Hay miles de príncipes y los habrá, pero Beethoven sólo hay uno.»
A partir de 1796, cuando tenía 26 años, su carrera como intérprete sufrió un duro varapalo, comenzó a afectarle una sordera que fue agravándose hasta dejarlo prácticamente sordo.
Debido a su sordera tuvo que dejar de tocar en público: en 1814 tocó por última vez como pianista solista.
Beethoven entró en una profunda depresión por culpa de su inminente sordera, incluso albergó la idea de terminar con su vida, por suerte no fue así. En cambio, la sordera le hizo más cascarrabias, se hizo famoso por su mal carácter.
A pesar de su sordera seguía componiendo melodías maravillosas, es increíble comprobar que sus obras más célebres las compuso ya estando sordo. Compuso algunas sonatas solo con lo que recordaba e imaginaba en su cabeza.
Cuando Beethoven recostaba su cabeza sobre el piano era capaz de sentir la música a través de las vibraciones del instrumento.
Además de esta fantástica habilidad, contaba con la ayuda de Johann Nepomuk Maelzel, que le fabricó varias trompetillas para oír mejor y que en 1815 patentó el metrónomo, a partir del invento del holandés Dietrich Nikolaus Winkel.
El metrónomo permite medir el tempo de una obra, algo simple pero muy innovador para la época. Beethoven podía definir a qué velocidad debían interpretarse sus obras y asegurarse que serían interpretadas a su gusto.

Podemos dividir la vida y obras de Beethoven en tres grandes períodos creativos.
La primera época abarca las composiciones escritas hasta 1800, muy en la línea de lo que había hecho Mozart y Joseph Haydn. No innovaba mucho ni aportó su sello personal a ninguna obra. De este período podemos destacar el célebre Septimino (os sonará de la serie de televisión “Érase una Vez el hombre”) y sus conciertos para piano.
Su primera obra importante la publicó a los 24 años: el Opus 1, tres tríos para piano, violín y violonchelo. Y con 27 años impresionó al mundo con la llamada Patética, sonata n.º 8 op. 13.
A los 25 años dio su primer concierto público en Viena, donde asombró al público con las obras que él mismo había creado. Uno de sus grandes éxitos fue la canción Adelaide, adaptación de un poema que evocaba imágenes de la amada inspiradas por la naturaleza. La compuso hacia los 24 años.
Desde 1801 hasta 1814, acotamos el segundo período de su estilismo musical. Beethoven madura y crea obras completamente originales y hace gala de un dominio absoluto de la forma y la expresión, son magníficas en todos los sentidos.
Destacamos su ópera Fidelio, sus sinfonías de la Segunda a la Octava y sus tres últimos conciertos para piano, sin olvidar el concierto para violín.

La última etapa de este gran compositor está dominada por sus obras más innovadoras y personales, incomprendidas en su tiempo por lo novedoso de su lenguaje armónico y forma poco convencional. Hasta entonces, la música tenía unos patrones y reglas que Beethoven rompió por completo, jugando con los tiempos, añadiendo movimientos, explotando al máximo los instrumentos…
Ludwig van Beethoven, nos dejó como legado en este último período la Sinfonía n.º 9, la Missa solemnis y los últimos cuartetos de cuerda y sonatas para piano. El 7 de Mayo de 1824 fue el estreno de la Novena Sinfonía, en un concierto que pasará a la historia de la música.
Las obras de Beethoven adelantaron muchos matices que iban a caracterizar la posterior música romántica e, incluso, la del siglo XX. Influyó en todos los compositores que le siguieron, no cabe duda que, como compositor, Beethoven señala un antes y un después en la historia de la música. Lo podemos situar entre el clasicismo de Mozart y Haydn y el romanticismo de Schumann o Brahms.
Ludwig van Beethoven dejó muy alto el listón con su 9ª Sinfonía, incluyendo coros y cantantes en el último movimiento. Se podría decir que Ludwig fue toda una “estrella del rock” para su época.
Los compositores que llegaron después de Beethoven se sentían comparados y abrumados por su obra, incluso el propio Brahms, el cual retrasó su primera sinfonía 21 años. Nadie quería compararse con Beethoven.
Los últimos años de la vida de Beethoven estuvieron marcados por la melancolía y una progresiva introspección. Pasó varios meses enfermo rodeado de sus amigos y seres queridos, hasta el 26 de Marzo de 1827, cuando Beethoven murió con 56 años un día de tormenta (muy acorde con su carácter).
Fue enterrado en el cementerio de Währing, en Viena, en un funeral al que asistieron miles de personas (unas 10.000, según las crónicas), entre ellas su contemporáneo Franz Schubert. En 1888 sus restos se trasladaron al Cementerio Central de Viena, junto a la tumba de Schubert.
Una reciente investigación a partir de sus cabellos, determinó que Beethoven pudo haber consumido demasiado plomo por algún medicamento recetado, lo cual adelantó su muerte.
La vida de Beethoven en un vídeo de dibujos animados de menos de 7 minutos, pensado para la clase de música de Primaria: el niño al que su padre quería convertir en otro Mozart, el zumbido que no se le iba de los oídos, sus setenta mudanzas por Viena y la Novena que estrenó sin poder oírla… con su música sonando de fondo.

Y en inglés, para las clases bilingües: Beethoven for Kids: The Composer Who Couldn't Hear.
Y para seguir con su música en clase: el musicograma de la Quinta sinfonía, para seguir el «ta-ta-ta-taaán» con el dedo.
Después de verlo, las preguntas sobre la vida de Beethoven para niños: una ficha para imprimir con diez preguntas del vídeo y sus soluciones.
Más fichas de Beethoven: el musicograma de la 5.ª Sinfonía para imprimir, el laberinto de Beethoven, para ayudarle a encontrar su cuaderno de conversaciones, y el Himno de la alegría en partitura y en flauta dulce.
Hay un antes y un después de Beethoven, la música clásica ya no se limita únicamente a deleitar a nuestros oídos. Beethoven abrió de par en par las puertas del Romanticismo, las composiciones expresan emociones y ganan una fuerza tremenda.
Destacó como compositor, director de orquesta y pianista. Siguiendo los pasos de Mozart, consiguió independizarse y vivir de los encargos que le solicitaban, sin depender de príncipes o aristócratas. Pero al contrario que Mozart, él consiguió triunfar y ganarse el respeto de sus contemporáneos.
Partitura del Himno de la alegría de Beethoven para flauta dulce, con cinco notas de DO a SOL y el nombre de cada nota. Con audio, QR y guía docente.
Ficha de música con un laberinto. El joven Ludwig ha perdido su cuaderno de conversaciones, como sufre de sordera lo utiliza para comunicarse.
Musicograma de la 5.ª Sinfonía de Beethoven para imprimir en tarjetas: las 13 partes del vídeo de Dora, en grande para seguir con el dedo, y guía docente.
Partitura para niños de Primaria de esta obra símbolo de Fraternidad Universal y parte de la Novena Sinfonía de Beethoven. Partitura para Boomwhackers.
marisol mayer
Me encanto el material! Muchas gracias!!
David Montenegro Gomez
ase dias i dias cenoteveo
Alguien Mu guapa
Me ha servido de mucha ayuda, gracias
Medalith Suarez
Excelente material para niños a mi hija de 8años le encanto quedo maravillada con la historia felicidades
Angelica Calderon
Excelente biografía, es entendible para niños. Gracias
Nury Rodriguez
Muchas gracias por este Material
Wilber Añasco
Excelente material felicitaciones y gracias
Silvia Gil
Un material extraordinario. Muchas gracias.
Maria Calvano
Excelente. Gracias por compartir.